A finales de Agosto toca cambiar la toalla y el balón de playa por la mochila y el material escolar. Esas semanas de nervios y preparativos para un nuevo ciclo escolar. Sin embargo, hay un aspecto que a menudo se pasa por alto en ese checklist de imprescindibles para la vuelta al cole: la salud visual de los peques.
La miopía es una condición visual cada vez más común en los niños, diversos estudios avisan del aumento alarmante de este defecto refractivo. Se estima que para 2050, la mitad de la población mundial será miope. Como padres, es esencial que tomemos un papel activo en la situación cuando la miopía llega a nuestras casas.
¿Qué es la miopía y por qué es tan importante controlarla?
La visión de una persona miope se caracteriza por poder ver nítidamente los objetos cercanos pero un desenfoque general a distancias lejanas. Las imágenes se proyectan por delante de la retina en lugar de sobre ella.
En la infancia y la adolescencia, la miopía suele progresar rápidamente, especialmente en una época donde los dispositivos electrónicos y el tiempo en interiores predominan. Si no se pone remedio, la miopía tiende a aumentar, junto al riesgo de desarrollar problemas oculares en la vida adulta.
Opciones de tratamiento para el control de miopía
Por suerte, existen varias opciones de tratamiento efectivas para ralentizar la progresión de la miopía en los niños. Todas ellas están respaldadas por investigaciones que demuestran su efecto.
- Lentes de contacto blandas de uso diario: Son unas lentes de contacto normales, pero con una distribución de las dioptrías especial para ayudar a reducir dicho aumento de la graduación.
- Gafas de control de miopía: Estas lentes oftálmicas tienen un diseño especial que logra generar una visión periférica desenfocada, esto es bueno, este desenfoque ayuda a disminuir la progresión de la miopía sin afectar a la sensación de nitidez.
- Ortoqueratología (Orto-K): Son unas lentes de contacto rígidas que se utilizan a la noche, mientras duermen. Su diseño moldea la córnea de forma temporal, permitiéndoles tener una visión clara durante el día sin necesidad de usar gafas u otras lentes de contacto. Además de corregir la visión, diversos estudios han demostrado ser un tratamiento efectivo para la desaceleración de la progresión de la miopía.
La visión es fundamental para el aprendizaje, ya que gran parte de la información que los niños procesan en el entorno escolar se recibe visualmente. La lectura de la pizarra, el ordenador, los libros, así como en actividades extraescolares.
Intentar reducir la progresión de su graduación es importante, no solo para prevenir enfermedades oculares en un futuro lejano, sino también porque afecta directamente en su autoestima y bienestar social.
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